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Ignoradas y revictimizadas, mujeres relatan historias ante Fiscalía de Veracruz

Ignoradas y revictimizadas, mujeres relatan historias ante Fiscalía de Veracruz

¡Pinche sidosa si no te sales te va a cargar la chingada!”, escuchó Amanda mientras una pistola apunta a su cabeza, el frío que recorre su cuerpo hace que por un instante el tiempo se detenga y desconozca a su exmarido, quien amenaza con matarla si no se sale del departamento donde ella y su hija vivían desde hace un año.

Es la madrugada del 1 de mayo y realizar una denuncia al 911 en Veracruz es un calvario, asegura Amanda.

-Nunca me contestaron, yo marqué cuando me golpeó como a las 5:30 am, el 911 me responde hasta las 8:00 am, ya me responde diciendo que me asesora, que vaya a la Fiscalía cuando yo ya estaba en la Fiscalía. Imagínate si me hubieran matado, desde ahí no había una respuesta.

Pero el camino para Amanda apenas comenzaba, los golpes que unas horas antes le había propinado su expareja Armando N. dolían menos que la impotencia de no ser escuchada y de un trato de indiferencia que personal de la Fiscalía General del Estado de Veracruz (FGE) mostró ante su situación.

Armando N., funge como Primer Maestro de la Secretaría de Marina Armada de México y cuenta con dos denuncias por violencia familiar.

Una ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ) con número 33158661-ebf3-4395-9fba-fafe0f327da9 y la más reciente con la UIPJ/DXVII/FESP7°/1449/2021 ante la FGE.

 

Pese a que ya contaba con una orden de restricción por parte de la FGJ, esto no le impidió acosar a Amanda en repetidas ocasiones, no obstante antes había denunciado los hostigamientos en el estado, asegura que los policías que llegaban a auxiliarla nunca procedían para detenerlo.

INDIFERENCIA DE FGE ANTE CASOS DE VIOLENCIA DE GÉNERO

Después de  recibir las amenazas y los golpes inmediatamente Amanda tomó a su hija y salió del departamento, el estómago sentía que se le revolvía, mientras escuchaba el llanto de su niña, lo único que quería era salir de aquel lugar e interponer la denuncia ante la FGE.

 

A las 6:00 am Amanda llegó a la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia Contra las Mujeres, junto con su hija y un testigo que presenció los hechos del ataque, “vaya y saque tres copias”, fue lo que el personal a cargo le respondió, esto para que atendieran la denuncia.

 

Sacar tres copias a las 5:00 am, 6:00 am, no te pases. Tuve que tomar un taxi de ahí a la Farmacia Guadalajara, me entregaron mis copias regresé como eso de las 6:30 me empezó atender, me toman la declaración y me empiezan a hacer un montón de oficios y me dicen que los tenía que entregar a la Policía Municipal y a no sé cuántas otras instituciones que yo ni conocía.

Fue a cada una de las instituciones que los encargados le solicitaron, primero a la Policía Municipal, después al Centro de AtenciónEvaluación y Asesoría Psicológica (CAP) y al Juzgado, los gastos entre taxis y otros insumos rebasaron los 600 pesos.

Antes de eso el testigo que llevaba Amanda notó las irregularidades con las que iban a proceder la denuncia, pues el médico legista no se encontraba, así como la psicóloga, el argumento fue que era 1 de mayo y por ese motivo no había ningún doctor de guardia.

Después de  varias horas de insistir para que los encargados de la FGE cumplieran con el protocolo asignado, lograron comunicarse con el médico que certificaría los golpes que tenía Amanda, fue hasta las 12 del medio día que logró pasar, esto porque en el trascurso de la mañana llegó otra víctima a denunciar una agresión.

“Si ella (la otra chica) no hubiera llegado a mí no me habrían pasado, ya cuando mi amigo empieza a decirles que el procedimiento estaba mal es como empiezan a realizar llamadas a la psicóloga, que a la trabajadora social y todo”, contó.

 

Sin embargo, no le entregaron copia de su denuncia, pese a que le hicieron firmar el documento de que ya la había recibido, hasta el momento siguen sin dársela.

Aquel 1 de mayo Amanda se quedó sin casa, sin sus medicamentos que necesita debido a que hace dos años su expareja la contagió de VIH y tuvo que refugiarse en un albergue para mujeres en la Ciudad de México, pues los acosos seguían ocurriendo.

 

Lo último que supo de aquella denuncia fue que ya había salido el dictamen donde el médico certificó sus lesiones, así como el psicólogo y el trabajador social.

“Yo dudaba que me apoyaran, por el trato que recibí (…), a lo que yo sé es que le iban a notificar, eran muchos pretextos los que ponía la Fiscalía de Veracruz para notificar a Tabasco, entonces iban a dejar el oficio ahí, en uno de los batallones de Veracruz, pero más ya no supe”.

DENUNCIE POR VIOLACIÓNFGE LO TOMÓ COMO VIOLENCIA FAMILIAR: ARIADNA

Las manos de Ariadna frotan con nerviosismo el fólder que contiene la denuncia que interpuso en contra de su padrastro, un exteniente de fragata de la Secretaría de Marina, por violación y que la Fiscalía General del Estado (FGE) tomó como violencia familiar.

 

Su voz temblorosa relata que desde los siete años su padrastro, Gregorio N., la obligaba a practicarle sexo oral; además de infringirle agresiones físicas. A pesar de que asegura que informó a su madre sobre el constante abuso, nunca recibió el apoyo y, por el contrario, se le responsabilizaba o acusaba de mentir.

 

Fue el 8 de mayo del 2021 que interpuso una denuncia ante la FGE, que integró la carpeta de investigación UIPJ/DXVOII/FESP2/1551/2021.

Desde el momento de la denuncia Ariadna admite que la FGE no ha hecho nada, ni siquiera le han dado una orden de restricción.

“Me dicen que me llegará a correo, pero ya llevo 8 días así, fui a la Fiscalía del Medano del Perro me traen a las vueltas, ya pasé todos mis dictámenes, me acerque a la Fiscal y me dijo que hasta el martes me dan la cita, me urge mi orden de restricción porque si llega a pasar algo sería una más, una carpeta más”.

 

TRES AÑOS SIN RESPUESTA

La historia de Laura (nombre ficticio) comenzó hace tres años, ella denunció a su expareja por violencia física y psicológica, con él vivió cuatro años, desde un principio notó los arranques de ira y violencia.

Conforme el tiempo fue pasando las agresiones comenzaron a subir de tono, ya no eran insultos ni regaños por la forma de vestir de Laura, si no que eran golpes y jaloneos.

“Cuando me vi en el piso, que me estaba jaloneando del cabello, que me estaba golpeando fue cuando me dio miedo y fue cuando dije hasta aquí.”

 

Al día siguiente, Laura decidió interponer la denuncia, fue asesorada por una abogada que ella contrató, esto con la finalidad de acelerar el trámite, pues ya tenía conocimiento que este tipo de procesos eran lentos y tediosos.

Con las influencias de su abogada logró que le tomaran la denuncia como correspondía, todo lo contrario, a lo que notó con otra víctima que llevaba heridas más graves y que no contaba con asesoría.

 

Aquella tarde solo le tomaron la declaración y debido a que el médico ya había acabado su turno tuvo que regresar el siguiente día para que le hicieran el expediente clínico, así como esperar dos meses para pasar con la psicóloga.

-Nunca hicieron nada, por el contrario, sentí que la doctora me juzgo por haberme dejado hacer eso (golpeada), si fue muy obvia cuando me dijo ¿Por qué te dejas?

 Laura asegura además de sentirse revictimizada, el proceso es cansado y tedioso, después de tres años notó las ineficiencias con las que actuaba la FGE, pues en algunas ocasiones que los citaban a declarar el juez no llegaba o no estaba.

“He gastado en licenciados, el trasporte, días de trabajo”, dice Laura, ella al igual que muchas mujeres ya perdió las esperanzas de poder reclamar justicia por su agresión.

 

 

“Me siento decepcionada, triste, porque al final te das cuenta de que no tienes apoyo (…) nadie hace nada, aparte de juzgan, tú vas a esos lugares para que te apoyen y no hacen nada”.

FUENTE: LASILLAROTA.COM