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El Presidente sigue enfermo

El Presidente sigue enfermo

El Presidente sigue enfermo. Podrá haberse curado del Covid, pero sigue enfermo. Enfermo de resentimiento, enfermo de odio, traumatizado por el pasado, por las cosas que le dolieron, por las que no pudo superar, enfermo porque existe gente que tiene dinero, enfermo porque hubo expresidentes, que con todo y sus errores, alcanzaron un nivel de respeto y una envestidura que él, por más que se ha esforzado no ha logrado obtener.

El Presidente sigue enfermo, enfermo de la mente también, con ideas paranoides, pensando que todo mundo conspira contra él, que todo mundo lo ataca, que todo mundo lo odia, enfermo de miedo, porque aunque diga y repita una y mil veces que le parece una “minoría ” la oposición, sabe que no es así, que esa minoría ha ido creciendo en estos dos años.

El Presidente sigue enfermo, porque le enferman las redes sociales, esas que tanto dijo amar, ahora le estorban, lo incomodan, lo evidencian, está enfermo porque cree que todo esto viene por parte del PAN, que hasta el Director de Twitter es del PAN, dice, y que por eso esa red en particular lo odia y ataca tanto. Se le olvida que millones usamos esa red sin que se nos adiestre a decir nada, la gente escribe lo que siente, lo que percibe y ve y eso, eso le enferma al Presidente.

El Presidente sigue enfermo, porque le enferman los periodistas, y los medios de comunicación, esos que, dice que en su mayoría, no lo quieren y le achacan mentiras. Lo enferma Carlos Loret de Mola, Brozo, lo enferma Krauze y Aguilar Camín, lo enferma El Reforma y El Universal, la Revista Nexos y Letras Libres. Lo enferma Denisse Dresser y Fernanda Familiar. Lo enferma Joaquín López-Dóriga y lo enferma Boomerang.

El Presidente sigue enfermo porque lo enferma su propia enfermedad mental, esa que hace que evidentemente caiga ya en olvidos, esa que le hace ya algo complicado dejar de ser errático en su discurso de todos los días, esa enfermedad mental que le trae el pasado a su mente, sus vivencias, sus carencias, sus necesidades, sus orígenes, eso que le duele que fue, eso que aún viviendo en un Palacio sigue siendo.

El Presidente sigue enfermo  y ni haber pasado por una enfermedad que pudo haberle arrebatado la vida lo hizo cambiar. Yo tuve cáncer de mama hace muchos años, la perspectiva de la vida después de haber estado tan cerca de morir, se vuelve otra, te vuelves más agradecido, intentas hacer el bien un poco más. Pero no, al Presidente nada lo salva y nada lo cura porque de lo que está enfermo , será imposible ya de curar.

Lo siento por él como ser humana que soy, pero me duele más por mi país, por mi gente, por mis hijos y las generaciones que vienen, porque estar tan enfermo no te da derecho a destrozar lo que encuentres a tu paso, porque estar tan dolido como él lo está no justifica que quiera hacer trizas a toda una nación.

El Presidente está enfermo y no, nada ni nadie ya podrá salvarlo.