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Hoy te quiero contar de mi…

Hoy te quiero contar de mi…

Hoy te quiero contar acerca de mí. Sí, ya sé que no me conoces, que quizá no te importe, que estás atrapado en el miedo y tu propia soledad y eso no te importa, pero ¿sabes? hoy quiero contarte de mí, en medio de esta pandemia lo que estoy sintiendo, porque tal vez lo que siento lo estás sintiendo tú ahora mismo.

 

Soy psicóloga, así que es lógico que te preguntes ¿porqué me está pasando lo que te quiero compartir siendo que debería de ayudarme a mi misma?. Siento decirte que ningún psicólogo puede atenderse a sí mismo, que desde la carrera nos piden ir a terapia, porque para poder ayudar a otros necesitamos recibir ayuda también. Hoy te quiero hablar de estas emociones y sensaciones que nos provoca la ansiedad. Este miedo y esta parálisis afectiva, de no tener esperanza de pronto, de ya no encontrar salida, de querer escapar sin saber hacia donde moverte. Y por más que lo intentas, descubres que no puedes y colapsas. ¿Te ha pasado?

 

Hoy ya no es necesario hablarte de lo que es el miedo, porque con esta pandemia lo has sentido. Por primera vez la humanidad se conectó en una misma emoción y eso es bueno, nos es más fácil entender al otro, nos es más comprensible decifrar qué es la ansiedad.

Hoy quiero decirte que no estás solo. Cuánta gente antes de la pandemia sufría de ansiedad, depresión, y miedo. Te contaré que todas esas emociones las había vivido antes: un cáncer de mama diagnosticado hace 16 años así como la muerte de mis padres y de mi única hermana en un mismo momento,  me marcaron, y sembraron en mí el miedo y la falta de paz. Esta sensación de la proximidad de la muerte, esta sensación que probablemente sientas hoy tú hoy… Y de pronto se dejó venir esta ola llamada COVID que nos arrastró a todos, y nos sumergió a todos en una misma emoción. Habrá gente que te diga que la ha pasado increíble y que ha estado muy feliz con esta pandemia, que ha aprendido a hacer pasteles, que ha hecho mucho ejercicio, y demás maravillas y está bien, cada quien está viviendo sus propios procesos de diferentes maneras, sin embargo dudo que en ningún momento no hayan sentido miedo y sensación de inseguridad. Pero no te culpes si no te has sentido tan feliz como los optimistas empedernidos…. se vale sentirse triste, enojado y desesperado, y es importante reconocerlo.

 

Poder hablar de esto es liberador y por eso te escribo a ti acerca de esto, por mí y por ti. Hablar de lo que sientes es liberador.

 

El sentimiento es colectivo, el miedo es colectivo y la tristeza es colectiva, encontrarte diariamente con las noticias de personas muertas, enfermas o que han perdido su trabajo, genera una sensación unánime de desolación. ¡Qué importante es encontrar a alguien con quien puedas hablar de estas emociones y sobre todo poder llorar!

 

Y esta lucha duele tanto, pero duele más y es mucho más difícil de sobrellevar con el hombre que tenemos por Presidente, y al  que estamos escuchando diariamente hablar con un lacerante desdén, indolente, indiferente, lejano, burlón, sarcástico, así la sensación de orfandad es inmensa. Tengo una gran amiga que vive en Inglaterra, es mexicana, y me dice que la sensación que ella tiene es de que el Gobierno los cuida y ve por ellos como ciudadanos, la verdad es que le dije que la envidiaba.

Por ello soy una convencida de que muchos de nosotros saldremos mal emocionalmente de esta pandemia porque tendrá mucho que ver la forma en cómo nos ha impactado la forma que tuvo este Gobierno de llevar esta Pandemia, la  lejanía emocional y afectiva con todos los que han perdido a familiares, empleos, esperanza, dinero; sueños rotos, la indiferencia, la sensación de desamparo.

 

No sólo es culpar al Presidente por la negligencia médica que ha cometido en esta pandemia, sino también por  el daño a la salud emocional que ha causado en todos los mexicanos,  porque si bien hay gente que brindó sus servicios psicológicos para dar acompañamiento a las personas, resultaba siempre perturbador encontrarse con risas y despreocupación del Presidente, uno que nunca se cuidó, y que nunca cuidó de nadie….sin embargo habrá que pensar y creer que esto tendrá solución y que tendrá en algún momento un final, pero mientras eso pasa, por eso me atreví a escribirte de esto, porque hoy más que nunca tenemos que estar unidos. Simplemente no tengo fuerzas personalmente para estar enojada con alguien más que simpatice con el Presidente con el que no simpatizo, necesito generar y guardar energía para unirme a ustedes,  a los que como miles han vivido de la misma forma esta pandemia que yo, para que nos unamos todos, porque México nos necesita, así, con nuestros miedos, así con nuestras ansiedades, nos necesita unidos, porque más allá de nuestros fantasmas emocionales, el país se cae a pedazos, y quizá ante tanta fragilidad, la gente que no ama a este país y está en el poder, se valga de eso para poder someternos aún más y acabar con todo.

 

Mi padre decía que entre más demuestras tus debilidades, más te atacarían por ahí. En este momento no me da miedo mostrarme frágil y vulnerable ante quienes me lean, lo hago para que tú, que me lees, si acaso te sintieras igual que yo, no estás solo, lo hago para que tú le des la mano al de junto, a aquel que no puede hablar de su dolor por pena, por represión, por no querer verse débil. Te escribo a ti que me lees porque en medio del dolor, México ha sabido ponerse de pie, y hoy estamos viviendo literalmente un terremoto de emociones, en donde nos tenemos que dar la mano, así como en los terremotos nos dábamos ayuda unos a otros. Eso que se vivió, eso hay que vivirlo ahora.

 

Busca ayuda si te sientes mal, si sientes que esta sensación de encierro ya te rebasó, si tienes miedo a la muerte como nunca o miedo a la muerte de los que amas, piensa que no estás solo en tu emoción, y como en el libro de Viktor Frank “El Hombre en busca de sentido”: para sobrevivir al horror tienes que encontrarle un sentido a la vida, ¿Y si el sentido de tu vida fuera luchar por un México mejor?

Aquí estoy.

Claudia Rivera @panaclo