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Sosa Castelán: su estructura política, financiera y de control en UAEH

Sosa Castelán: su estructura política, financiera y de control en UAEH

La  Sosa Nostra, grupo político que surgió del seno del PRI, es más que las cuatro personas recluidas por presunto lavado del dinero, cuya cabeza, según la Fiscalía General de la República, (FGR), es el ex diputado federal Gerardo Sosa Castelán. Se trata de una organización con un esquema vertical que presuntamente sustrae recursos de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) mediante simulación de servicios y triangulación de dinero, pero también de una estructura de testaferros y socios bajo el control de un líder, que constituyen empresas contratistas de la propia casa de estudios; de candidatos que buscan alcaldías, y de un grupo de familias dispersas desde hace décadas en puestos directivos de la UAEH, subordinados a Gerardo Sosa.

Varias de las estructuras operativas, identificadas como la financiera, la política, la de puestos universitarios y la empresarial convergen entre sí, y se entrelazan en personajes y movimientos.

Tras un análisis a la imputación formulada por la FGR, así como a las posiciones políticas entregadas a los miembros del grupo, a las empresas universitarias incluidas investigadas y las posiciones de mando de la UAEH , el portal de la Silla Rota identificó la primer estructura operativa de la Sosa Nostra.

De acuerdo con la imputación de la FGR, la UAEH transfería el dinero a empresas controladas por el prófugo Francisco Natalio Zamudio Isbaile, un contador que cuando Sosa asumió la presidencia del Patronato Universitario , en 2009, fungió como tesorero . Para conseguirlo, requería la supuesta prestación de servicios contables, específicamente, la revisión de estados financieros.

Así fue como salieron los 58  millones 245 mil 948 pesos de la casa de estudios, que pasaban por la empresa fachada Contabilidad del Siglo XXI  – creada por Natalio Zamudio-  y llegaban a seis manos , las de Gerardo y a sus dos hijas,  quienes también están prófugas, Natalio y dos personeros más de la cabeza del grupo: Anastesia Elizabeth Baños Baños, con orden de aprehensión, y Juan Manuel Hernández Gayosso, recluido como Sosa, en el penal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México.

Sin embargo, la Fiscalía presume que estos “trabajos” sólo servían para extraer dinero por conceptos de pago, pero que nunca se realizaron. Su argumento es que la universidad no los requiere, porque cuenta con un área especial para el manejo de su contabilidad.

“Es por que ello que no tenía una razón de ser el realizar este supuesto servicio que seguramente simularon dichos despachos contables controlados por Francisco Natalio, quien guarda estrecho vínculo con Gerardo Sosa”.

Estos despachos son Contabilidad Automatizada de Hidalgo, Contabilidad Especializada de hidalgo, Eficiencia en Negocios Asociados y Corporativo Contable de Pachuca.

La presunta operación del esquema de lavado la sintetiza en tres aspectos;  los cuatro despachos depositaron dinero a Contabilidad del Siglo XXI sin tener sustento legal. La Fiscalía lo afirma porque “nunca se emitió un comprobante o factura que ampare el motivo de las transferecnias2.

Segundo: Contabilidad del Siglo XIX, fue creada sólo para pasar recursos. La FGR asegura que esta firma no cuenta con infraestructura, ni personal ni mobiliario mínimo indispensable que permitiera prestar un servicios. Además, su sede era una casa habitación que también pertenecía a Zamudio Isbaile.  No emitió facturas, no tiene clientes y tampoco presentó declaraciones anuales al Servicio de Administración Tributaria (SAT).  Por lo tanto, insiste, fue constituida sólo en un papel.

Tercero: los cuatro despachos contables son controlados por Francisco Natalio Zamudio Isbaile , a quien el ministerio público da el rol de operador financiero en la supuesta organización criminal. Del mismo modo, estos despachos eran representados por quien la FGR identifica como el contador personal y mano derecha de Francisco Natalio, Juan Manuel Hernández Gayosso.

Los despachos contables -siempre con base en la imputación- tenían una doble finalidad: simular servicios para recibir dinero de la UAEH y dispersarlo a Contabilidad del Siglo XXI . Ya ahí, el capital era transferido, utilizando las firmas de las aupuestas dueñas – María Luisa Montalvo Sierra y María Cruz Campos Álvarez, presas en el penal femenil de Morelos – a las cuentas de Gerardo Sosa, sus hijas y otros miembros cercanos de su estructura, según la FGR.

Antes de ser vinculada a proceso, en la continuidad de la audiencia inicial que comenzó el 5 de septiembre y terminó la madrugada del 6, María Cruz le expresó al juez de control del penal del Altiplano, Gregorio Salazar Hernández, que aceptó que su nombre se usara para constituir la empresa, pero que ella nunca intervino, sino que todo lo realizó Zamudio Isbaile. Lo hizo, confirmó, por presiones y por temor a perder su trabajo como secretaria, cuando su madre estaba enferma. En 2004 renunció a su puesto con Francisco Natalio y, desde ahí, asegura que no supo qué hicieron con su nombre y firma, hasta que en el reclusorio le hicieron saber la acusación , el 31 de Agosto.

Por este presunto entramado, la Fiscalía aseguró que el líder de la Sosa Nostra -antes sólo identificado como grupo político y ahora con imputación de operaciones criminales -creó un esquema de lavado de dinero, mediante movimientos dispersos con los que pretendía ocultar la ruta y el fin.

FUENTE: LASILLAROTA.COM