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Una Radiografía de la Mañanera

Una Radiografía de la Mañanera

Veo con asombro todos los días el mecanismo que se da en las conferencias tituladas por el Presidente como “las Mañaneras”. Si bien es cierto,  cuando fue Jefe de Gobierno le funcionó muy bien dar un reporte diario matutino de la situación de la CDMX, hoy las Mañaneras lejos de favorecerle le están haciendo un enorme daño. Y yo creo que alguien ya se lo habrá dicho pero el Presidente Andrés Manuel López Obrador no es fácil de asesorar, de convencer, no escucha, se cierra ante lo que lo contradiga, así que él ,en su mundo de ensueño cree que las Mañaneras le benefician… pero no es así.

 

El día de ayer, ya por finalizar su conferencia matutina, al estar hablando en contra de un nuevo grupo contra Obrador llamado “Sí Por México” y liderado por Claudio X. González, tuvo mucho tiempo para atacar al movimiento y a los empresarios que lo conforman. Tanto tiempo tuvo que hasta su fiel ciervo Jesús le puso una proyección en donde enlistaba nombres y empresas que conformaban este movimiento, hablando negativamente de todos y de cada uno de ellos. Al finalizar tomó sus cosas y dijo: “Qué bueno que cuento con las Mañaneras” y sí, le sirven para desahogarse y para hablar mal de sus contrincantes. Toma por enemigos a los que lo critican y desde las Mañaneras habla de ellos, los señala, los nombra, y los ataca.

 

Claro que le sirven las Mañaneras como un espacio para desahogarse. De pronto nos toca escuchar sus tristezas de la infancia y su pasión por la historia de México, sus traumas por la elección ganada por Felipe Calderón, su odio por todo aquél que tenga dinero y su discurso una y otra vez repetitivo, que me hace pensar y reafirmar lo que he venido sosteniendo: que tiene demencia senil y olvida lo que ya había dicho, o bien, sabe que repitiendo una y otra vez las cosas es así como instaura en las personas más ignorantes su ideología y sus intenciones de controlar a todos.

 

La “prensa” ahí instaurada es de dudosa procedencia, de pronto se presentan reporteros con nombres de medios que francamente no sé si existan o sean inventados con preguntas evidentemente estructuradas, escritas en papel, o ahora ya más modernizados, le dan lectura desde sus celulares. Son preguntas muy a modo que dejan a un Presidente cómodamente en su zona de confort, permitiéndoles que se tarden en  hablar el tiempo que ellos necesiten, para después el Presidente conectar esa pregunta en cuestión con algo que convenga para él, y causalmente surge en ese momento el: “A ver, Jesús, ¿tendrás por ahí este o el otro tema de casualidad?” y Jesús, mágicamente proyecta segundos después algo de lo que venía hablando el reportero en cuestión. Hay reporteros que fueron bastante evidenciados en cuanto a que les dan línea y están pagados sin duda por la 4T y los han dejado “descansar “ para de pronto ya darle voz a otros más que le aplauden. Por lo general, los que llevan línea le dicen “Señor Presidente”, así los puedes identificar.

 

Viene esta otra parte, muy poca y breve, de reporteros sagaces que se atreven a confrontarlo. Cuando eso pasa suceden varias cosas: Obrador los  interrumpe. Aquí ya no está en su zona de confort y no los deja terminar de hablar, y en segundo lugar surge enseguida aquel periodista del bando Obradorista, uno que lleve línea, como para olvidar que se le confrontó al Presidente, como para salvarlo, como para aplaudirle, como para acomodarle lo desacomodado. Cada vez se ven menos reporteros que lo confrontan o que lo cuestionen, por cierto.

 

Los temas de la Mañanera siempre deben de tratarse de él, así se esté hablando de algún desastre natural o de la pandemia por COVID, el Presidente termina hablando de él . Presenta los “avances” de sus berrinches como el Tren Maya o Dos Bocas con producciones estelares con música de fondo al estilo novela del Calan de Las Estrellas. Todo siempre se tiene que tratar de él. Le gusta ser visto, le gusta estar en ese pequeño podium como en este estatus de estar arriba de los demás y no al mismo nivel. Por lo general siempre tiene que tener a alguien ahí sentado a su lado. Es rara la vez que está solo. Siempre tiene que estar alguien sentado en el podium , quizá sin hablar mucho pero manteniéndose sentado las casi 3 horas que ya duran las conferencias, porque eso es lo que están durando. Como si nos quisiera convencer de que “vamos muy bien”, como si él se quisiera convencer a sí mismo de que todo está bien sabiendo que todo está mal, y por eso la larga duración cada vez más evidente de Las Mañaneras y por eso la necesidad de sentirse acompañado en su fragilidad.

 

Y si de huecos de información hablamos, pues hace unos días hasta puso música, puso una canción de Óscar Chávez “La Casita” para no hacer aburridas las mañaneras, dijo. La letra en cuestión habla de cómo viven los ricos en tono sarcástico, como si ser rico fuera malo, ese ser rico que odia Obrador, ese al que señala de ser malo por tener dinero. Y ahí regodeándose pone la canción que a él le gusta ante los ojos asombrados de los presentes y los míos. Si les gustó bien y si no, que se aguanten.

 

Un Presidente ya desgastado por estas Mañaneras, que lejos de hacerle un bien le harán daño pero que ahora más que nunca no soltará porque son tiempos electorales, porque se siente ya golpeado, le pesan los golpes aunque diga que le enorgullece que lo golpeen políticamente hablando. Necesita aferrarse de esas Mañaneras en donde diariamente él se habla a él mismo para convencerse que fue lo mejor que nos pudo haber pasado tenerlo como Presidente. Él solito se habla. Él solo se contesta. Él se aplaude y él se ama . Y eso es lo que importa. Si hay muertos, si hay pandemia, si hay una crisis económica terrible, eso ya le toca decirlo a los sirios pasquines inmundos que tanto detesta. Pero cuenta con la Mañanera que lo sostiene y lo abraza, por eso es que no la suelta, por eso no la habrá de soltar y en tanto más se aferre a ella, más disparates dirá.

Al tiempo.

Claudia Rivera @panaclo