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La Pobreza y El Poder. Mi Historia.

La Pobreza y El Poder. Mi Historia.

Haciendo un análisis de la forma en que se ha desenvuelto Obrador en este tiempo, los discursos que toma y vuelve a retomar para repetirlos una y otra vez, y con la cantidad de veces que habla de los pobres o menciona la palabra “pobreza”, me quedé reflexionando cuál sería su afán de hablar todos los días de esto.

 

Y de pronto conecté mis recuerdos con su discurso. Durante muchos años viví sometida a alguien que me controlaba a través del dinero, es decir, él tenía el poder. Pero de manera inconsciente me hacía sentir que no merecía tener más o que ni siquiera intentara ver la manera de ganar mi propio dinero. Él me hacía sentir que yo comía de su mano y el precio que tenía que pagar por eso era que esta persona pudiera tener el control absoluto de mi vida y de mi existencia.

 

Me decía “yo te doy, yo te pago, tú no tienes, no te olvides que yo te doy, que yo tengo, tú no“ y entonces de pronto me sentía indefensa, sin control sobre mí y sobre mis decisiones. Esta persona pagaba, él mandaba pero se encargaba de hacerme sentir que no podía aspirar a algo mejor o a nada que costara más.

 

Para esta persona “lo austero, lo sencillo, lo humilde“ era valioso. ¿Te suena? Esta persona me recordaba que yo no tenía dinero pero que él sí y que de él vivía y comía. Él me “pagaba”, él se empoderaba. Me hacía darle cuenta de lo poco que gastaba en alguna cosa que no fuera necesaria; me reclamaba y me insultaba.

 

Y si de pronto me quería revelar me recordaba “yo tengo, tú no ¿qué harás?“ y me llenaba de miedo. Esta persona, a través del dinero, ejerció poder sobre mí, y sí…. me convencí de que no merecía nada mejor para mí. La consigna era no anhelar nada “extra” (te acordarás de “solo ten un par de tenis y no necesitas de nada más”) pues sí, así era. Me convencí que yo debía de vivir de a poquito, con poquito, con sus “ayudas”. Él me hacía sentir que mientras menos tuviera yo económicamente, más fuerte se volvía. Es como si se alimentara de mi carencia. Y sí, durante muchos años viví de ese modo, rindiéndole cuentas. Sin embargo el sí podía darse lujos, comía en los mejores restaurantes, viajaba por el mundo, se compraba las mejores ropas, el sí podía, yo no.

 

Me recordaba lo “pobre “ que yo era, y al mismo tiempo me resaltaba lo afortunada por contar con él y con su apoyo económico. Para muchas mujeres solo existe la violencia física de un hombre hacia ellas, pero a veces no saben que existe la violencia económica. Ese querer tenerte hundida en la miseria para que no te empoderes y termines dejando a esa persona. Con los años a base de mucho dolor me fui empoderando de tal manera que pude librarme de él, psicológica y económicamente hablando.

 

Me di cuenta que yo valía mucho y que yo podía mantenerme y ganar mucho o poco pero que si se me antojaba comprarme la mejor comida o darme algún gusto que a esa persona le pareciera caro,  me lo merecía. Él, por supuesto, se ofendió. Se sintió traicionado. “¡Pero cómo! yo que te di la ‘mano’ y te ayude a sobrevivir ¿ahora ya no necesitas más de mi?” , “De mi mano comías, deberías de haber estadi agradecida” me repetía. Y no. Ya no necesité más de él. Pero ahora sé que muchos hombres quieren lograr el control de las personas manteniéndolas  sumidas en la pobreza para poder sentirse superiores,  y tener el control de la otra persona y recordándote que la clave de la felicidad es este pensamiento de  “vive austero, sé feliz viviendo con sencillez, no aspires a cosas materiales”. Y claro que estoy de acuerdo con que todo eso no te da la felicidad, pero hacer de esto un discurso para controlar tu vida, me parece que hay mucha maldad y mucha debilidad en ello. Si te comparto esto es porque igual te resuena. Lo has vivido o te recuerda a alguien. Como sea, solo te pido que no te olvides de que te mereces lo mejor en la vida, que eres valioso o valiosa y que nadie que en verdad te ame te quiere ni te querrá ver hundido en la

Columna Claudia Rivera @panaclo